El proceso creativo suele venderse en redes sociales como algo mágico, limpio, estético y siempre fluido. Suena bonito para un video de 15 segundos, pero la realidad del diseño es diferente. En La Bamba Deals, la creatividad es un trabajo de constancia, manchones de tinta, papel arrugado y muchas horas frente al tablero.
Dibujar también es fallar, borrar y volver a empezar
El caos del inicio A veces la idea llega rápido, clara y contundente. Pero muchas otras veces, no llega nada. A veces toca empezar cinco veces el mismo boceto, darle la vuelta, dejarlo descansar y retomarlo días después hasta que algo hace clic en la cabeza y en la mano. Hay días de bloqueo frustrante y días de fluidez absoluta. Aceptamos ese caos inicial como parte fundamental e inevitable de crear algo nuevo. No forzamos la inspiración, la trabajamos con disciplina.
El dibujo imperfecto Nuestras mesas de trabajo están llenas de borradores sucios, tachones agresivos, líneas raras que no llevan a ningún lado y capas de papel calcante una encima de la otra. No lo escondemos ni pretendemos que todo sale bien a la primera intención. El error es parte del camino y a menudo el mejor maestro. Muchas veces, una línea “equivocada” o un accidente con la tinta termina dándole un carácter único a la ilustración final que no habríamos logrado planeándolo.
La pieza final Cuando algo funciona, se siente de inmediato en las entrañas. No es necesariamente perfecto geométricamente, pero tiene vida, tiene peso visual y comunica la emoción correcta. Es en ese momento exacto cuando decidimos digitalizarlo, limpiar los vectores y prepararlo para producción. Pero la esencia, esa suciedad orgánica y esa energía del boceto original, intentamos mantenerla intacta hasta el producto final.
Así trabajamos en La Bamba Deals: sin adornos innecesarios. Con la verdad del proceso encima, las manos manchadas y la satisfacción de crear desde cero.
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